Era fanatico del boxeo y del jazz. Muchas de sus novelas y cuentos tocan el tema de este género musical (El perseguidor), y del boxeo (Final del juego). Un tiempo fue comentarista de box, pero lo despidieron poque se emocionó tanto (en sus propias palabras) que no le entendía nada y a los directores del programa radiofónico no les hizo ninguna gracia.
Estaba en contra de algunas cosas en la literatura: la solemnidad y la literatura ''peluda'' (en relación con el erotismo); además de las erratas en los libros. Por ello, decía ''como si Cervantes hubiera sido solemne''; mientras que respecto a la literatura erótica, consideraba que los cuentos Tu mas profunda piel y La señorita Cora eran textos suyos que critalizaban un poco esa idea, pues dice: ''en toda mi obra no he sido capaz de escribir ni una sola vez la palabra concha, que por lo menos en dos ocasiones me hizo más falta que los cigarrillos''.
En cambio, le fascinaba el juego, lo lúdico. A lo largo de toda su obra puede encontrarse el juego. Una de las obras mas reconocidas suyas, Rayuela, revela este gusto; desde el nombre hasta los capítulos que pueden leerse de muchísimas maneras. Tambien en la poesía, pues a veces jugaba con sus versos, que recortaba y quedaban en ''papelitos'' que pegaba (casi) al azar, con el objetivo de que el lector también jugara y surgieran cientos de combinaciones.
''Mi nacimiento (en Bruselas) fue un producto del turismo y la diplomacía'', así describio Julio Cortázar su nacimiento el 26 de agosto de 1914, porque su padre era funcionario de la embajada de Argentina en Bélgica. Hasta los cuatro años residió en Europa; después, su padres - que eran argentinos- decidieron regresar a su país. Desde pequeño, Cortazár vivió su entre libros pues, debido a que tuvo una salud un poco delicada, pasó mucho tiempo en cama. Alguna vez, diría: ''Pasé mi infancia en una bruma de duendes, de elfos, con un sentido del espacio y del tiempo diferente al de los demás''. En medio de múltiples trabajos y viajes, Cortazár escribió una gran cantidad de cuentos, novelas, ensayos, poemas y prosa poética.
Julio nunca dejé de crecer -literalmente. Toda su vida creció y era muy alto; además de que envejecía muy lento.
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